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LA
ANDROPAUSIA (El síndrome del varón irritable)
A pesar de que muchos
hombres se resisten a aceptarlo, también existe
una “menopausia” masculina. ¿Cómo
se evidencia? Sus principales
síntomas son irritabilidad, cansancio y “bajón”,
hormonal y de ánimo.
Enterate cómo ayudarlos a atravesar esta etapa,
que se da a partir de los 50.
La menopausia femenina está muy difundida, todos
conocemos sus síntomas, cómo se trata,
etc.
Pero, ¿qué hay acerca de los varones?
Ellos, al igual que las mujeres, también sufren
una baja en sus hormonas y esto repercute física
y anímicamente.
El tiempo, el
implacable
Durante la pubertad y
a través de la adultez la testosterona es responsable
de la producción espermática, de la respuesta
sexual y de los caracteres masculinos; aumenta la excitación
sexual, en el adolescente varón empieza a desarrollarse
el crecimiento piloso (crecen pelos en las piernas y
brazos, la barba y el pecho, y en la zona del pubis).
Aumenta su masa muscular, la fortaleza ósea y
la voz se vuelve más grave. Aumentan las erecciones
y se producen eyaculaciones (incluso durmiendo).
A medida que los varones envejecen, los niveles de testosterona
y DHEA (dehidroepiandrosterona) decrecen, llegando a
niveles bajos en sangre. A este estado se ha llamado
“andropausia”. A diferencia de la menopausia,
no suele ser de aparición tan abrupta, la caída
hormonal no se da indefectiblemente, además lo
hace de manera gradual, y no implica el cese de la capacidad
reproductiva (puede seguir embarazando). Además
la menopausia se da en todas las mujeres, pero no todos
los varones sufren una andropausia franca.
Se calcula que, al menos,
5 millones de varones presentan niveles anormales de
testosterona (cuando caen a niveles marcados hablamos
de hipogonadismo). Esto se puede detectar en jóvenes
y en adultos tanto como en ancianos.
La gran mayoría
de estos varones con niveles bajos de andrógenos
no buscan tratamiento porque no conocen sus propios
valores o porque creen que eso “es parte de la
vida”, al punto que aproximadamente sólo
un 10% utiliza terapia sustitutiva.
Síntomas
de la baja del nivel andrógenos
Los síntomas más frecuentes en la baja
del nivel de andrógenos pueden incluir:
- Fatiga y cansancio
- Irritabilidad (algunos describen
el “síndrome del varón irritable”)
- Disminución de la masa y el
tono muscular
- Aumento en los depósitos de
tejido adiposo
- Escaso desarrollo sexo-genital en
la pubertad
- Huesos quebradizos
- Oligospermia (menor producción
de esperma)
- Sentimientos depresivos (tristeza,
baja autoestima, desánimo)
- Disminución del deseo sexual
- Disfunción eréctil
Estos niveles se pueden
evaluar por análisis de sangre.
Sólo el 10% de
los llamados hipogonadismos buscan asistencia para ser
tratados correctamente.
Es normal que la testosterona
disminuya a partir de la cuarta década de vida,
a un ritmo aproximado de 1,5% anual. Pero en algunos
casos estos niveles bajan tanto que se produce la llamada
“andropausia” o “déficit de
testosterona”, una suerte de menopausia masculina
que si bien no les ocurre a todos los varones, sabemos
que 25% de los mayores de 50 años tienen déficit
de testosterona, y el porcentaje se incrementa a mayor
edad. Y esto aumenta la frecuencia de síndromes
depresivos crónicos.
Los primeros
métodos diagnósticos podrían ser:
- Test de la testosterona,
es de autoevaluación y lo podrán hacer
en este número de la revista, sólo tiene
un valor orientativo
- Examen médico, análisis
de rutina
- Análisis hormonales en sangre
(las distintas fracciones de la testosterona, DHEA,
prolactinemia, LH, FSH, PSA –antígeno
prostático-)
- Estudios específicos si el
médico lo considerara
Metas del tratamiento
Cuando determinamos que
los andrógenos están bajos se puede lograr
con la terapia de reemplazo:
- Mejora en cantidad y calidad de las
erecciones
- Aumento del deseo sexual (libido)
- Mayor energía
- Aumento de la masa muscular y huesos
más fuertes
- Mejoría del humor
Riesgos cuando se usa sin control
Se conocen bien sus riesgos
(hepáticos y prostáticos), sobre todo
cuando la hormona se aplica sin control. En los gimnasios
se admite abiertamente el uso de compuestos vitamínicos,
sustancias medicinales naturales e incluso de precursores
de la testosterona que supuestamente estimulan la producción
de esta hormona en el organismo, pero sabemos bien que
se utilizan anabólicos hormonales sin control.
Varias clínicas en el mundo anuncian tratamientos
que incluyen la hormona del crecimiento y la testosterona
para recuperar el vigor perdido.
Nosotros remarcamos su
utilidad cuando los valores en sangre caen bajo los
niveles de normalidad y hay síntomas clínicos
que nos hacen suponer que el reemplazo o sustitución,
bajo control médico periódico es necesario;
por ejemplo, conviene hacer controles de la próstata
–por ello se aconseja un análisis de sangre
llamado PSA (antígeno prostático específico)-,
hemograma, lípidos en sangre y funcionamiento
hepático.
¿Cuándo
acudir a la consulta médica?
Con el paso de los años va disminuyendo progresivamente
la función testicular. Los testículos
tienen la doble función de producir espermatozoides
y fabricar testosterona. La lentitud de estos cambios
permite que puedan seguir produciendo espermatozoides
y ser fértiles hasta edad muy avanzada. Sin embargo,
la producción de testosterona suele alterarse
más tempranamente: 1 de cada 4 hombres mayores
de 50 presenta un déficit que afecta su calidad
de vida y pone en riesgo su salud.
Hay muchos nombres para esta condición: “andropausia”,
para referirse a la declinación de los andrógenos;
“climaterio masculino”, asociándolo
al climaterio femenino; “PADAM” (siglas
en inglés de “déficit parcial de
andrógenos en el hombre mayor”); “hipogonadismo”
relacionado con el envejecimiento.
Frecuentemente los hombres consultan por la disminución
del deseo sexual, pero también suele detectarse
déficit de testosterona a partir de fracturas
(por osteoporosis) o por alteraciones en el estado de
ánimo.
Tanto el andrólogo, como el urólogo, el
sexólogo, el endocrinólogo, y el médico
clínico o de familia están debidamente
capacitados para detectar este síndrome clínico
e indicar su tratamiento. Cuanto antes se realice la
visita con el médico, mayores serán las
posibilidades de evitar el avance de estos cuadros y
de mejorar la calidad de vida del paciente.
Testosterona y disfunción sexual
Alrededor del 90% de los hombres a los que se les detecta
un déficit de testosterona, en realidad no acuden
a los médicos por ese problema, sino que consultan
inicialmente a causa de una disfunción sexual.
El síntoma más relevante por el cual el
paciente consulta es la disfunción eréctil,
deseo sexual disminuido o dificultades para eyacular
(retardo o imposibilidad para hacerlo).
En los casos en que la impotencia y la disminución
de la libido aparecen juntas, se puede combinar testosterona
con sildenafil, vardenafilo o tadalafilo, para revertir
el problema de la disfunción eréctil.
La asociación de ambos tratamientos mejora la
respuesta sexual de los pacientes.
Hoy ya estamos hablando, con justa razón de “la
revolución de la testosterona”, por todo
lo que conocemos de esta vital hormona y porque, siendo
bien indicada y con controles periódicos, promueve
efectos benéficos ayudando a que un “hombre
gruñón” vuelva a recuperar su buen
humor, su bienestar, su respuesta sexual plena, sus
ganas de vivir.
Opciones terapéuticas: terapia hormonal de reemplazo
Por supuesto que las
dosis serán evaluadas e indicadas por el médico
tratante experto en su uso.
- Testosterona oral (cápsulas)
–poco usada-
- Testosterona inyectable (cada 2 a
4 semanas)
- Testosterona inyectable, acción
prolongada, de 3 meses de acción útil
(Nebido)
- Testosterona en parches, aplicados
cada día (no disponible en Argentina)
- Testosterona en gel transdérmico
-se absorbe por piel- (Androlone en Argentina, Androgel
en USA), aplicado cada día, en hombros o brazos
o piel de abdomen.
La ventaja del gel, que
se aplica en la piel, es que produce un nivel más
parejo (fisiológico) de la hormona en sangre,
a diferencia de los inyectables comunes que hacen picos
más altos para luego descender. Es una de las
opciones más recomendadas de reemplazo hormonal
en los varones.
La testosterona, sustancia
biológica que producimos en nuestro organismo,
pero que va mermando su tenor en sangre con el paso
de los años, podría ser de utilidad en
diversas condiciones médicas y también,
usada con criterio y control, podría dar vida
a los años contribuyendo a mejorar nuestra salud
sexual.
En estos casos la terapia
androgénica tiene una importante función
para cumplir.
* Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra,
sexólogo clínico.
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