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El
mito del himen*
Aún hoy persisten
falsas creencias acerca de esta membrana, que hace
años debía conservarse intacta hasta llegar
al matrimonio, como símbolo
de castidad y pureza de la novia.
Uno
de los mitos que siguen teniendo vigencia es el referido
al himen.
Existe una fantasía muy común en los jóvenes,
y en los adultos incluso que cree que el himen obtura
toda la entrada vaginal. En realidad el himen es una
membrana elástica, un residuo embrionario sin
ninguna utilidad, que bordea la pared vaginal pero sin
ocluirla. Por ende, por ejemplo, no hay ningún
problema para que salga la menstruación. Cuando
sí la ocluye totalmente -hecho por suerte raro-,
se denomina himen imperforado: la sangre no baja, se
acumula en el útero y es necesario hacer una
intervención quirúrgica.
• En la inmensa mayoría de los casos
el himen es como un borde que permite con toda facilidad
la penetración peneana salvo que, por poca
lubricación o por miedo, ésta se torne
incómoda o molesta.
• Una penetración puede ser dolorosa
la primera vez, incluso para ambos, si se hace de
una manera brusca y sin lubricación vaginal,
fisiológica o externa (aconsejo, en ciertos
casos, lubricar también el pene). Esta es una
causa de molestias mucho más común que
la ruptura del himen; incluso, muchas veces, no hay
ni dolor ni pérdidas sanguíneas o es
en mínima cantidad.
• El himen se puede "romper" en prácticas
gimnásticas, equitación, ciclismo o
durante algún esfuerzo.
• De todas maneras la conservación del
himen hasta el matrimonio, que llevaba en algunos
casos a intervenciones aberrantes como darle unos
puntos en la vagina de mujeres que no eran vírgenes
para simular que lo fueran, hoy ya no es un bien tan
preciado como otrora, aunque para otros que conservan
valores del pasado, siguen teniendo vigencia.
• Por supuesto, que una joven quiera llegar
virgen al matrimonio, con su himen conservado, es
una decisión soberana que siempre hay que respetar.
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La
Sexología no promueve que los jóvenes
deban mantener relaciones sexuales precozmente,
pero sí propugnamos que puedan llegar a
hacerlo en un marco de seguridad, confianza y
afecto, cuando lo deseen, sin imposiciones ni
prohibiciones.
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* Dr. Adrián Sapetti
Médico psiquiatra, Sexólogo clínico
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