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Matrimonios
no consumados
Esta disfunción es cada día más
frecuente en la consulta sexológica, no porque
antes no existiera sino porque ahora, gracias a la mayor
difusión e información sobre temas de
sexualidad, la gente se anima a sacar a la luz sus problemas.
El doctor Adrián Sapetti nos explica sus características,
causas y los buenos resultados que se obtienen con el
tratamiento.
Testimonios:
• “Estoy casada desde hace dos años,
mi esposo no tiene erecciones y no soy penetrada,
yo me casé para tener un hijo, ¿qué
hago?”
• “Con mi esposa llevamos tres años
de matrimonio y nos queremos mucho, pero todavía
no pude penetrarla y eso nos atormenta a ambos, estoy
en tratamiento psicológico, lo mismo que mi
mujer pero no hemos podido resolverlo, nos sentimos
como dos monstruos enfermos ya que es una situación
muy rara”.
• "Cuando
mi marido quiere introducir yo siento un cierto dolor
y molestia y lo rechazo, me amenaza de que si no me
curo va a pedir la anulación del matrimonio,
siento que soy un caso patológico pero yo no
lo hago a propósito".
• "Vivimos
juntos con mi pareja pero nunca hemos podido hacer
el coito normal, y aunque no lo crea tengo una hija
de 6 años y sigo siendo virgen, me da dolor
con solo pensar en la penetración, pero ahora
me está dando miedo de que, por no ir al ginecólogo
ni hacerme los estudios me pase algo grave".
El matrimonio no consumado
es una disfunción que se caracteriza porque la
pareja, conviviente o no, luego de un cierto tiempo
que ha sido fijado arbitrariamente en seis meses, no
ha podido practicar el coito con penetración
vaginal. Algunos prefieren hablar de parejas no consumadas
puesto que se puede dar en novios o concubinos. A veces
es uno de los dos miembros el que aparenta estar “enfermo”,
otras veces son ambos.
• Él puede tener dificultades en la erección
o ella padecer vaginismo.
• Ella puede tener una verdadera fobia a ser
penetrada y él ser un eyaculador precoz que
eyacula antes de penetrar.
• Ambos padecer un deseo sexual inhibido o hipoactivo,
con baja libido.
Los trastornos pueden alternarse en el tiempo o ser
concomitantes, pero siempre se mantienen de a dos.
Por ejemplo:
• Cuando ella quiere, él no logra la
erección;
• Cuando él la logra, ella presenta una
contracción de los músculos de la vagina;
• Si ella pudo relajarse y vencer la fobia,
él presenta una eyaculación ante portas
(antes de la penetración vaginal).
Los temores de
él y ella
El miedo los invade:
• a la maternidad o paternidad;
• al embarazo;
• a ser desgarrada o lastimada;
• a sufrir, a dañar o ser dañado
en los genitales (claras fantasías castratorias);
• incluso se detectan fantasías de caer
en la prostitución.
Las causas principales
• No se puede hablar de causas en general ya
que se ve cada caso de la pareja en particular pero
hay factores psicológicos o psiquiátricos,
familiares, educacionales, religiosos y del vínculo
en sí mismo que pueden contribuir a esta disfunción.
• Por supuesto puede haber factores orgánicos
en algunas impotencias o en las llamadas dispareunias
(coito doloroso) que no se pueden dejar sin resolver.
• Muchas veces detectamos abusos sexuales en
la infancia y antecedentes de violaciones.
Debemos aclarar que este sistema de interacción
de la pareja se mantiene entre ambos y no porque uno
de los dos sea el “malo de la película”
o el “culpable”; quizás les cabe
lo que decía Sartre: "semivíctimas
y semicómplices”.
Uno de los desencadenantes del pedido de ayuda, que
pueden motorizar los cambios, suele ser el deseo de
tener hijos o cuando alguno de los dos cónyuges
amenaza con separarse (es causa de anulación
civil y religiosa del matrimonio) o simplemente porque
ambos, o uno de ellos, sienten que esa relación
no puede seguir así.
Contra lo que podría pensarse, muchas de estas
parejas tienen todo tipo de juegos sexuales, con orgasmos
incluidos; lo que no pueden es realizar la penetración
vaginal: allí está jugada la escena temida.
Incluso he tratado varios casos donde que ellas habían
tenido hijos –por cesárea- y seguían
siendo vírgenes (sus parejas les habían
eyaculado en la puerta de la vagina abierta y lubricada,
sin penetración).
Esta disfunción de la pareja se presenta casi
en un 2% de los matrimonios. Recuerdo el caso de una
pareja joven que llevaba 8 años de casados sin
poder consumar la penetración, siendo ambos vírgenes,
y esto los cargaba de una gran ansiedad y depresión.
Nunca me olvidaré, un año después
de un exitoso tratamiento, que en la presentación
de uno de mis libros vinieron a saludarme con el bebé
que habían concebido.
El sufrimiento
de la pareja
No olvidemos que en un mundo de supuestos triunfadores
sexuales (aunque ahora el auge de la droga sildenafil
ha puesto en evidencia la falacia de estos enunciados)
ellos se sienten como verdaderos fracasados: han tenido
que soportar las bromas correspondientes sobre la luna
de miel; la familia y los amigos les recuerdan siempre
la tardanza en la llegada de los hijos, y tienen que
mentir casi todo el tiempo sobre su condición.
He tenido casos de mujeres que no iban al ginecólogo
(incluso jamás se habían hecho un PAP)
o de aquellos que haciendo psicoterapia no se lo contaban
al analista.
Hay casos en que la fobia sexual es tan marcada que
a veces les impide tocarse o besarse configurando un
clásico paradigma de complementación disfuncional
manteniendo así el equilibrio durante años;
ellos lo categorizan acertadamente: "somos como
dos hermanitos" (enunciado que puede tener una
doble lectura: el vínculo des-erotizado o el
miedo incestuoso que paraliza). El principal obstáculo,
aunque parezca paradójico, es el miedo al cambio,
el miedo al éxito: justamente aquella escena
más deseada es también para ellos la más
temida, la más amenazante.
Cómo
es el tratamiento
• Con las terapias sexuales que son terapias
focalizadas de la pareja, de resolución
sintomática y cortas (10 a 15 sesiones)
se logran muy buenos resultados. Hay parejas a
las cuales hemos tratado a distancia con buen
suceso.
• En algunos casos se utiliza medicación
antifóbica o los nuevos suplementos (THERION
F1) y tratamientos para la impotencia (sildenafil,
tadalafilo, vardenafilo) y para la eyaculación
precoz (por ejemplo la dapoxetina), y se logran
resultados francamente notables en un breve lapso
de tiempo.
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Dr. Adrián Sapetti, médico Psiquiatra
y Sexólogo.
Nota: se aconseja como lecturas complementarias sobre
el tema dos libros de reciente publicación:
1- CONFESIONES ÍNTIMAS, del
Dr. Adrián Sapetti, Ediciones B
2- MATRIMONIOS NO CONSUMADOS, del Dr.
Roberto Gindin y la lic. Cristina Fridman, Editorial
Paidós
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