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Problemas para alcanzar el orgasmo
Múltiples son las causas de la anorgasmia femenina:
patologías ginecológicas, trastornos psicológicos,
o desavenencias con
la pareja.
Por suerte, existen tratamientos cortos y efectivos
que pueden ayudar
a superar este obstáculo al placer.
-
“Nunca pude llegar a terminar, a veces me ha
parecido que lo tenía
pero no estoy segura
-
¿cómo puedo saber con certeza si consigo
el orgasmo?”
-
“Por más que me esfuerzo no logro terminar
con mi pareja y eso que él me estimula de distintas
maneras”.
- "¿La
ausencia de orgasmo en la mujer se debe a alguna enfermedad
orgánica?”.
Estos comentarios son
bastante característicos en el consultorio. Y
llama la atención que muchas mujeres se sienten
desesperanzadas de poder llegar a conseguir el orgasmo.
Hay autores que prefieren hablar de mujeres preorgásmicas,
por considerar que toda mujer, adecuadamente estimulada,
es capaz de llegar a obtenerlo.
¿Es correcto el término frigidez?
Si bien popularmente todavía se sigue usando
el término de frigidez y muchas mujeres preguntan
o concurren a la consulta para saber si son o no “frígidas”,
podríamos decir que hoy la Sexología desglosa
este cuadro en otros dos distintos:
1. La mujer que tiene poco o ningún placer erótico
ante la estimulación sexual.
2. La mujer que puede excitarse en determinadas circunstancias
pero no llega al orgasmo o lo logra con gran dificultad.
Hay que diferenciar también a la mujer que nunca
ha experimentado placer erótico con nadie y en
ninguna situación, de aquellas que han respondido
en alguna ocasión a la estimulación adecuada
y al placer sexual y dejan de responder sólo
en situaciones específicas.
Recuerdo a una paciente que refería lo siguiente:
“con aquel muchacho me excité mucho y tuve
un orgasmo brutal, pero... me asusté, pensé
en que si seguía así me iba a volver loca,
que me iba a descontrolar, ¿adónde llegaría
por ese camino? ...”; posteriormente reprimió
esta posibilidad orgásmica y sólo pudo
volver a “sentir el clímax” -según
sus palabras- luego de la terapia.
PRINCIPALES SINTOMAS
Los síntomas del primer grupo serían:
Falta de excitación
Ausencia de reacciones ante la estimulación
sexual
No se lubrican vaginalmente
No obtienen placer
No hay erección de los pezones ni enrojecimiento
de la piel ni aumento de la frecuencia cardíaca
No llegan al orgasmo
En el segundo grupo, que constituyen las anorgasmias
más frecuentes vemos que:
Pueden excitarse y gozar
Hay lubricación vaginal
Hay reacciones genitales y extragenitales propias
de la etapa de excitación
A pesar de que se excitan no llegan al orgasmo
¿Cuál
es el orgasmo normal: el vaginal o el clitoridiano?
Cabría aclarar un par de cosas:
• Si bien el orgasmo es la culminación
del placer erótico, algunas mujeres gozan de
las relaciones sexuales aunque no puedan terminar.
• Este tema tan debatido, particularmente desde
Freud, que refiere a lo que se denomina orgasmo vaginal
y lo que se llama orgasmo clitoridiano, reservando
una presunta normalidad para el primero y lo patológico
o inmaduro para el segundo.
• Hoy decimos que ambas situaciones son normales.
El mal llamado orgasmo clitoridiano, que es aquel
donde la mujer termina por estimulación directa
y no por la penetración, ha dejado de ser una
situación enferma y criticable, porque en definitiva
el clítoris y los labios menores configuran
una estructura especializada en la recepción
de los estímulos placenteros.
• La respuesta orgásmica es una sola,
aun cuando los estímulos sexuales puedan recibirse
a través de distintas zonas del cuerpo, o con
la fantasía. Hay mujeres que tienen orgasmo
por estimulación de los pezones -y a nadie
se le ocurriría hablar de “orgasmo mamario”-
, otras, por caricias en el Monte de Venus, o por
estimulación en la zona anal.
• Están aquellas que constituyen el grueso
de la población femenina (un 50% aproximadamente)
que además de la penetración necesitan
ser estimuladas en la zona del clítoris y de
los labios menores. Sólo un 35% llega exclusivamente
por penetración, con la salvedad de que siempre
la estimulación directa o indirecta del clítoris
participa de esta respuesta.
Causas de la falta de orgasmo en la mujer (subt)
• Las causas de las disfunciones sexuales femeninas
son de origen variado y múltiples factores
pueden coexistir para producirlas. Aunque a veces
se piense lo contrario, las causas físicas
no suelen ser las más frecuentes.
• Claro que enfermedades neurológicas
o metabólicas graves (problemas hormonales,
hipotiroidismo, diabetes avanzadas), tumores, operaciones,
pueden afectar la respuesta orgásmica, al igual
que ciertos fármacos (narcóticos, antidepresivos
y antipsicóticos, sedantes).
• Lo más frecuente es ver la incidencia
de factores situacionales como, por ejemplo, la estimulación
inadecuada por parte del varón: las mujeres
no siempre se excitan con el mismo estímulo,
ni en el mismo lugar ni con la misma posición.
Y, lo que es más digno de rescatar, no siempre
se excitan y estimulan como el varón cree que
ellas lo logran. Es el famoso “yo creía
que a ella le gustaba...” Muchas veces una pareja
en la cual la mujer no termina está encubriendo
una relación deficiente y pobre.
CAUSAS PSICOLOGICAS
PROFUNDAS
Conflictos edípicos
Duelos de seres queridos
Fobias sociales y sexuales (fobia a la penetración,
a los genitales)
Ataques de pánico
Antecedentes de abuso sexual o violación
Depresión
Esquizofrenias y enfermedades bipolares
Personalidades obsesivas
Muchos de estos problemas pueden haber sido gestados
en la infancia pero otros son más actuales, o
situacionales; sin olvidarnos las llamadas causas vinculares
que se manifiestan en desavenencias serias en la relación
de pareja. Por ejemplo: el estar con alguien que sea
eyaculador precoz (link a EP en sexovida) puede ser
una de las causas de que esa mujer no sea orgásmica:
¡simplemente el varón no le da tiempo!
PREGUNTAS FRECUENTES
¿La mala
comunicación puede ser una de las causas?
Por cierto que sí, una de las causas puede ser
la escasa comunicación, ya que muchas personas
creen que todo se tiene que dar espontáneamente
y que nada hay que hablar sobre lo que a cada uno le
pasa: esto puede ser lesivo para la sexualidad. Si alguien
se entiende a la perfección sin hablar bienvenido
sea, pero si no, ¿van a tener que quedar en silencio,
penando por ello?
Es indudable que también tienen mucho que ver
las actitudes machistas y un marco de represión
familiar y educativa, en el que nunca se explica a los
jóvenes ni a los adultos cómo es la respuesta
sexual fisiológica.
También hay que
destacar la incapacidad de ciertas mujeres de abandonarse
a las sensaciones placenteras y estar pendientes de
si van a terminar o no, de allí que muchas finjan
el orgasmo, lo que les crea una situación muy
tensionante y poco grata.
¿No es mejor fingir el orgasmo, antes que quedar
mal frente a los varones?
Fingir los orgasmos condena a una mujer a seguir haciéndolo
y a no poder gozar, ya que está más pendiente
de la escena que tienen que dramatizar que de su propia
entrega al placer orgásmico. Para ella es más
importante que él se sienta viril y buen amante
por producirle el orgasmo que su propio goce. Podríamos
decir que para poder empezar a tener la posibilidad
de orgasmar - si cabe el neologismo- : hay que dejar
atrás la actuación y los fingimientos.
¿Existe el miedo a sentir el orgasmo?
Una paciente refería en la consulta que, después
de su primera vivencia orgásmica, que fue muy
intensa, tuvo una crisis de angustia, derivada de una
educación familiar donde el placer era pecado
pero donde, a la vez, se vivían situaciones promiscuas.
A partir de allí no volvió a tener orgasmos
y comenzó a fingirlos por temor a que sus compañeros
la dejaran.
Es interesante destacar que ella logró recuperarlo
– me decía– por la masturbación.
El círculo era perfecto: ella no le pedía
a sus compañeros que la estimularan en forma
adecuada por estar pendiente de darles el orgasmo; como
consecuencia no podía integrarse a sus propias
sensaciones placenteras. Como este caso hemos visto
otros similares con miedos diversos –ante la posibilidad
del orgasmo-, que transcribiremos con palabras de esas
mujeres:
“A caer en la
prostitución”
“A descontrolarme”
“A volverme loca”
“A ser una perdida”
“A que mi pareja me vea como a una cualquiera”
“A orinarme”
“A entregarme demasiado y quedar esclava de
ese varón”
Por último, sin
excluir otros temores (a ser dañada y lastimada
por la penetración, a sentir dolor, a ser desgarradas),
la Dra. Helen Kaplan hablaba del miedo al éxito,
que desgraciadamente se ve mucho y en distintas áreas.
Freud diría: son esas personas que fracasan al
triunfar, los que fracasan con el éxito.
¿No será que a muchos varones les importa
poco el placer de la mujer?
Obviamente, esos varones a los que no les importa si
la mujer goza o no, que llegan a sostener incluso que
el orgasmo en las mujeres no es tan importante (recuerdo
uno de ellos que decía: “en la mujer terminar
no es necesario porque ella tiene la descarga de la
menstruación”), se centran en su propio
placer genital: “con tal de que yo termine y ella
emita un par de gemidos”, nos decía un
conocido Don Juan.
Así esta situación
se va perpetuando en el tiempo, impidiendo el goce de
la mujer. La paciente que citaba antes, a partir de
reconocer mejor sus zonas erógenas y de revalorizarse
como persona, pudo comenzar a pedirle a su compañero
una mejor y mayor estimulación. Esto muestra
que el orgasmo nunca “se pierde” del todo
y que si las condiciones son favorecedoras puede volver
a experimentarse: no es cierto que una mujer “esté
perdida para siempre”, ni que sea hereditario.
Hay varones que le imponen
a la pareja la obligación del orgasmo y para
colmo de la manera que ellos creen que es la mejor:
usualmente con la penetración y él en
posición superior. Es muy común la consulta
de las parejas que me dicen, por ejemplo: “venimos
porque mi mujer tiene anorgasmia vaginal, yo la penetro
y ella no termina”, o “¿cómo
es posible que ella no termine de esa manera?, todas
las mujeres que conocí antes terminaban cuando
las penetraba” (en esos momentos pienso: “¿cuántas
habrán fingido sus orgasmos?”; no aceptan
que pueda haber otras formas de estimulación
más eficaces que “su gran falo erecto”.
De esta manera, ambos van a cada encuentro sexual esperando
que ella le conceda el beneficio del orgasmo logrado
de una manera rutinaria y empobrecida. Este es otro
tema que vale la pena destacar: el de la rutina, el
acostumbramiento, la falta de variantes y el menosprecio
o subestimación de otras formas de juego coital.
| ¿Cómo
son los tratamientos de la anorgasmia femenina?
• El eje
central del tratamiento de las anorgasmias son
las llamadas Terapias Sexuales, psicoterapias
focalizadas, breves y de resolución sintomática.
El objetivo principal de estos tratamientos
es lograr que la mujer se entregue a la experiencia
sexual sin temores ni culpa, cambiando el sistema
sexual en la que se mueve.
• A nivel vivencial, la Terapia intenta
crear un ambiente no exigente, relajado y sensual,
que permita el natural transcurrir de su respuesta
sexual. Se alienta a la pareja (a veces con
ejercicios a realizar fuera del ámbito
del consultorio) para lograr comunicarse abiertamente
sus sensaciones y deseos y se prescriben tareas
que ambos deberán realizar en su casa.
Con esto se logra eliminar los obstáculos
inmediatos que se oponen a un buen funcionamiento
sexual.
• El tratamiento se puede complementar
con psicoterapia, justamente para resolver otros
problemas más profundos y antiguos: conflictos
de la infancia, escenas infantiles de abuso
sexual, fobias, depresión, y trastornos
de la personalidad, ameritan un abordaje múltiple;
en estos casos se necesitan sumar esfuerzos
para resolver el problema.
• Medicación:
Si es un cuadro de fobia, depresión,
esquizofrenia, o ataque de pánico, la
mujer necesita ser medicada para controlar esas
patologías.
Si hay un déficit en la lubricación
vaginal, será necesario el uso de un
lubricante íntimo.
Actualmente se está investigando el uso
del sildenafil. Se piensa que este medicamento
podría aumentar la sensibilidad y la
vasocongestión vulvar y vaginal.
Hay geles con L-Arginina (como el MultiO) que
aumentan las sensaciones clitoridianas
Algunos suplementos como el THERION F1 pueden
colaborar
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Como conclusión diré que un gran porcentaje
de las mujeres anorgásmicas se ven favorecidas
por los modernos tratamientos sexológicos (breves,
focalizados, económicos) obteniendo la posibilidad
de llegar al clímax sin culpas ni inhibiciones,
enriqueciendo su vida erótica y amorosa.
Doctor Adrián Sapetti, psiquiatra y sexólogo
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