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ENCUENTROS SWINGGERS: ¿CÓMO SON?


Si alguna vez apareció en tus fantasías compartir la cama, entérate cómo se realiza y cuáles son sus condiciones: sólo adultos, aceptación, discreción total, buena conducta y nada de drogas y exceso de alcohol.

No es una práctica nueva. Desde la antigüedad remota la orgía estuvo asociada a elementos religiosos. Los griegos practicaban estos encuentros rituales durante las fiestas de Dionisos o Baco, nombre con el que fue asimilado en la mitología romana.

En la Rusia imperial, Rasputín solía entregarse a interminables orgías y más cerca de nuestros días, durante los años 60 y 70 éstas se pusieron de moda en las principales ciudades occidentales. Se dice que en esa época se celebraban orgías regulares en la casa parisina de Alain Delon.

Históricamente la orgía podría definirse como aquel espacio de sexo donde vale todo, donde participan prostitutas, puede haber drogas y alcohol. También se diferencia del sexo tántrico grupal, donde se conforman parejas en medio de la ceremonia, pero no son parejas ya instituidas.

La actividad swinger de parejas, en cambio, tiene códigos de organización, se excluyen elementos externos como pueden ser la droga o el exceso de alcohol; no concurren prostitutas, (porque los swingers no participan del sexo por dinero), y se da entre parejas, con objetivos totalmente distintos a los de una persona que va a participar de una orgía.

CÓMO ES UN GRUPAL SWINGER


1. Existe un organizador que fija las condiciones: puede ser en su casa o en un departamento alquilado.
2. Se arma una lista previa de las parejas que se invitan, y se toman rangos de edades y gustos. Por ejemplo, bisexuales, grupos donde sólo la mujer es bisexual, algunas parejas ponen límites de edad, otras no tienen problemas y se mezclan jóvenes parejas de 25 con algunas de 60. Después se fijan los horarios y cada uno lleva lo que va a beber.
3. Siempre hay un espacio de socialización primero: se da lugar a la conversación, tratando de que las parejas nuevas se aflojen, y pierdan el pánico de la primera vez.
4. Después son los más experimentados los que abren el juego, invitan a pasar a las habitaciones; algunas veces se hacen algún juego de cartas, para facilitar el relax, con prendas en las que se van sacando la ropa cuando pierden, o si el porcentual de parejas que están reunidas son de experiencia, por lo general, la cosa es más directa.
5. Se respetan los códigos: cada participante puede seguir manteniendo su capacidad de seleccionar. El ‘no’ en los códigos swingers, es un gesto, una mirada o un movimiento.



ASI NACIÓ EL MOVIMIENTO SWINGER


• El swinger es una entidad que nació en EE UU después de la Segunda Guerra Mundial en las bases de los soldados norteamericanos.
• Se dice que allí se aburrían con sus familias y comenzaron a inventar juegos, y uno de esos juegos fue el intercambio de las llaves. Ponían adentro de una caja las llaves de todas las habitaciones y metían la mano, sacaban una, y con la pareja del dueño de esa llave pasaban la noche.
• Pero lo fundamental de este juego es que significaba un gran cambio en la sexualidad después de la guerra, especialmente en la mentalidad de la mujer, que había cumplido un rol importantísimo ocupando los lugares que quedaban vacantes por la ausencia de los hombres que iban al frente de batalla. Era claro que la mujer había ganado un espacio y no sólo no estaba dispuesta a perderlo sino que también lo llevaría al plano de la sexualidad.
• Así es que esta transformación de la mentalidad en los sectores medios de la sociedad lleva a que en Estados Unidos y Europa se abran los primeros clubes swinger. Llegados los 70´s veremos la revolución sexual del amor libre.



DOS PREGUNTAS FINALES

• ¿El swinger es lo mismo que el amor libre?
No. El swinger crea un camino paralelo porque no creen en el amor libre, en compartir el amor, sólo comparten el sexo. Pueden amar a su pareja, convivir con ella, pero disfrutar teniendo sexo con otra.

• ¿Sufre el varón swinger al ver a su mujer en brazos de otro?
Generalmente el típico macho se siente comparado o en inferioridad y sufre si ve a su mujer con otro, los swingers, en cambio disfrutan y no hacen comparaciones. En el libro “Confesiones íntimas” del Dr. Sapetti el primer capítulo refiere justamente a esta problemática.





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