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TESOROS DE BELLEZA NATURAL
COLON Y EL PALMAR, ENTRE RIOS, ARGENTINA
Destinos perfectos para un fin de semana inolvidable

Cómo llegar

  • Desde Buenos Aires se puede acceder a Colón en auto por el Puente Zárate-Brazo Largo, que se conecta con la ruta Nº 12, luego empalma con la Ruta Nacional Nº 14.
  • También se puede ir en micro que sale diariamente de la terminal Retiro (OO5411 4 310 0700) y tarda unas 5 horas en llegar a Colón.
  • A 45 kilómetros de esta ciudad se encuentran La Aurora del Palmar y el Parque Nacional. Se llega en ómnibus o automóvil, por la misma ruta 14.

Para saber más:
www.auroradelpalmar.com.ar
www.colonentrerios.com.ar

¿QUE HAY PARA VER?

  • Colón, la ciudad

Uno llega a Colón, con el vértigo propio de las ciudades, y el Río Uruguay, ancho y apacible, se encarga de “amansarlo”.

Ubicada en Entre Ríos, a 320 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, Colón es una ciudad grande, pero tiene el ritmo de un pueblito. Recostada sobre el Río, posee casas antiguas, herederas de aquellas primeras construidas por los inmigrantes que provenían de los cantones Suizos de Saboya o del Piamonte, Italia, cuando llegaron a la zona, hacia el 1800. En 1863 el general Justo José de Urquiza creó el poblado.

Linda para recorrer, el sábado a la noche, sobre todo en verano, el centro se llena de gente.

  • El río Uruguay

La cuenca hidrográfica del río Uruguay abarca un área total de 339.000 km2, a través de territorios de Argentina, Brasil y Uruguay. Desde su origen en Sierra Do Mar (Brasil) hasta su desembocadura, en el Río de la Plata, Este Río recorre nada menos que 1800 kilómetros.

Un paseo imperdible es recorrerlo en lancha e internarse entre sus islitas deshabitadas, llenas de arbustos, lianas y pájaros. Están deshabitadas porque son inundables. Esta es la razón por la que permanecen intactas como cuando vivían allí los indios guaraníes, el pueblo originario de la Mesopotamia.

  • Un “city tour” muy especial.

Una excelente idea es conocer Colón con Charly. Este guía lugareño –rubio y de ojos muy celestes- muestra su pueblo en un camión de la Segunda Guerra Mundial.   Los turistas viajan por el campo sentados uno al lado del otro, como se muestran a los soldados con sus fusiles en las viejas películas de guerra. El vozarrón de Charly, explica la flora y fauna del lugar: “hay gatos montés, ositos lavador, jabalíes, guazunchos...” Y, como para hacer una demostración,  para su camioncito a mitad de camino, y llama a Lucas,  un carpincho grandote, como de un metro de altura, que lo saluda con besos en las manos. Se trata de una especie de cobayo gigante y tranquilo, que porta el honor de ser “el mayor roedor del mundo”.

“Entre los manjares que ofrece el Río están el dorado, el surubí, el pejerrey, el patí” explica Charly... y por el contorno de su cintura se ve que los ha probado a todos...

  • El sótano de los quesos

En el Puerto, frente al muelle, y con ese nombre tentador, se abren las puertas de esta antigua quesería, instalada en un sótano construido en piedra, que recibe a los visitantes con  una exposición de quesos de distintos sabores para degustar y antiguos elementos que se utilizaban en la época de la colonia para su elaboración. Es imposible pasar por Colón y no llevarse un “recuerdo”: un salame de campo, cerveza artesanal, quesos picantitos, miel, dulces o licores.

Otra opción: disfrutar de una “picadita” mientras se ve el atardecer en el río.

  • La luna llena sobre el río.

Además del río, Colón tiene la luna. Es un espectáculo especial ver la luna llena reflejándose en el agua, con su luz  blanca y tranquila. En las noches de verano, el aire huele a azahares y silencios.

Se puede caminar por la Costanera, escuchando los sutiles movimientos del agua, respirando un aire puro, que trae la frescura de la playa. Allá lejos, en la oscuridad están las famosas salinas...dicen que son bellísimas extensiones de sal blanca y pura. Otro lugar para visitar.

  • Las Termas

Como si fuera poco el relax que de inmediato provoca esa presencia calma y bella del Río Uruguay, Colón cuenta con un complejo termal, que ofrece distintas posibilidades terapéuticas. En el lugar se han construido piletas, duchas y sanitarios.

Estos baños termales son altamente beneficiosos para combatir el estrés, rejuvenecer la piel y aliviar todo tipo de dolores musculares y articulares.

Se puede acceder a las diferentes piscinas (que presentan distintas temperaturas), según el consejo previo de los médicos. Además de aprovechar el poder terapéutico de las aguas, también se puede disfrutar del paisaje del río Uruguay desde las mismas instalaciones. Imperdible y saludable.

  • Parque nacional El Palmar

A unos 40 kilómetros de Colón se encuentra esta extensión maravillosa de tierras con palmeras. Este Parque Nacional fue creado en 1966 con el objeto de conservar un sector representativo de palmares yatay. Cubre 8500 hectáreas.

Se calcula que los ejemplares de palmeras yatay más grandes del Parque tiene más de 300 años. Son palmeras que pueden alcanzar hasta 18 metros de altura, sus troncos llegan a los 50 centímetros de ancho y sus hojas poseen hasta 3 metros de largo. Los frutos del yatay son dulces, comestibles y con ellos se elabora un licor delicioso.

En estas extensiones se pueden ver varios tipos de ambientes con flora y fauna particulares.

La fauna del Parque es muy variada: en lo que respecta a las aves se pueden observar más de 200 especies diferentes. Especial para quienes aman el avistaje de pájaros.

  • La Aurora del Palmar y las carreras de aventura

Frente al Parque Nacional El Palmar, a 45 kilómetros al norte de la ciudad de Colón, y con sus mismas características naturales y topográficas se encuentra el Refugio de Vida Silvestre La Aurora del Palmar. El área, sobre un total de 1500 hectáreas, incluye 200 hectáreas de palmares maduros, una muestra de selvas en galería, el Arroyo El Palmar y constituye, por su importancia ecológica, uno de los 13 refugios que la Fundación Vida Silvestre Argentina posee en la provincia de Entre Ríos.

En este lugar tan bello y apacible se pueden realizar actividades de ecoturismo, cabalgatas, safaris... y en la noche, descansar en sus vagones de tren acondicionados para dormir.

Una de las fiestas de este lugar es la carrera de aventura que organiza Luis Migueles, recordman argentino de 800 metros. Se trata de una media maratón , que se interna por el corazón de la reserva recorriendo la riqueza de flora y fauna del lugar. Aunque no se esté totalmente entrenado, vale la pena atravesar las selvas en galería y el palmar... y comerse una naranja de las plantaciones durante el recorrido de la carrera, siempre y cuando no lo persiga a picotazos un ñandú en celo, que suelen abundar en septiembre, cuando se realiza el desafío.

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