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VAGINISMO
Y FOBIA A LA PENETRACIÓN
: Un problema que tiene solución
“Tengo 30 años y sigo siendo
virgen. Intenté tener relaciones con más
de una pareja (por primera vez a los 25) y el mínimo
intento de penetración me causa rechazo y dolor.
¡Ni siquiera puedo ponerme un tampón! He
tenido novios con quienes obviamente no pude nunca consumar
una relación sexual; aunque en todos los casos
puedo llegar al orgasmo (incluso más de una vez),
no permito que me penetren.
Disfruto mucho de las caricias y de los encuentros íntimos,
he tenido relaciones casuales
y fugaces en las que he contado en ese momento mi problema
porque siento que una vez que estamos juntos acariciándonos
la penetración es inminente (porque, además
¡quiero que él disfrute el encuentro!),
pero quiero que sepa mi condición y actúe
con gentileza al respecto (quienes me escuchan no me
creen y una vez que se convencen de que soy virgen poco
falta para que ¡huyan despavoridos!).
Los chicos con los que he estado me dicen que sí
lubrico bien, que soy una persona muy sexual y que no
entienden por qué no les permito penetrarme.
La verdad es que yo tampoco entiendo. Consulté
a una ginecóloga, la cual dijo que mi caso es
enteramente psicológico; que no debería
tener ningún problema porque ella pudo introducir
su dedo (y que no muchas vírgenes lo permiten
físicamente) y que no empezara una relación
sexual pensando en que ese fuera el día en que
perdería mi virginidad, que sucedería
cuando yo menos lo imagine. ¡Cómo deseo
que llegue ese día!
Mi doctora no mencionó explícitamente
que yo sufriera de vaginismo; tampoco se lo pregunté,
pero no me entra en la cabeza que gustándome
tanto los hombres y disfrutando tanto de las caricias
y de dar sexo oral y recibirlo, yo no pueda permitir
una penetración. Como que quiero pero al mismo
tiempo no quiero. En este momento no tengo pareja estable,
y he llegado a pensar que nunca la tendré en
la medida que mi virginidad siga siendo un obstáculo.
No sé si debo perder mi virginidad antes de intentar
una pareja estable o si debo empezar un tratamiento
con la ayuda de una pareja que me comprenda y me ayude.
Agradecería mucho su orientación al respecto;
si debo recurrir a ayuda psicológica, quiero
saber cómo elegir un terapeuta correctamente
o si me puede dar una recomendación; y si puedo
iniciar un tratamiento por mí misma, en qué
consiste y cuánto debo invertir (en tiempo y
en dinero). Mil gracias y espero su respuesta.”
María Marta, Argentina
En estos cuadros de fobia a la penetración existe
algo que bien describe muy bien María Marta:
es lo deseado pero también lo más temido
(en este caso la penetración vaginal). En estos
casos es aconsejable tener una o dos entrevistas sexológicas
diagnósticas, luego se evalúa la realización
de un tratamiento breve, focalizado, entre 8 y 10 sesiones.
Hoy no es necesario seguir padeciendo por algo que tiene
buena resolución terapéutica.
¿QUÉ ES EL VAGINISMO?
• Esta disfunción
femenina consiste en una contracción espasmódica
e involuntaria de los músculos vaginales, de
manera recurrente y casi constante, que no permite
la penetración en coito. Hay casos en que la
contracción se presenta sólo ante el
intento de penetrar con el pene; en otros, no permite
la entrada de los dedos, ni de los tampones e incluso,
imposibilita el examen ginecológico.
• Deberíamos diferenciar lo que llamamos
coito doloroso o dispareunia (en el cual la penetración,
a pesar de acarrear dolor o molestias, es posible
en forma parcial o total) del vaginismo donde la penetración
no es posible puesto que, ante la introducción
del pene o de un dedo, los músculos de la vagina
se contraen de manera no voluntaria.
• El vaginismo no depende de la voluntad y no
se regula conscientemente: no es "un mero cerrar
las piernas". Hay que destacar que la mujer puede
excitarse y lubricar, pero cuando el compañero
quiere realizar el coito percibe una resistencia,
al punto que si hace demasiada fuerza ella comienza
a sentir dolor.
• Esta situación se puede mantener a
través de los años y, a veces, hace
crisis cuando la pareja desea tener hijos y esta dificultad
se lo impide.
• Se han barajado varias causas para justificar
esta disfunción:
- Las orgánicas como las patologías
vaginales que causen dolores (vaginitis, endometrosis,
bartolinitis, etc.) pueden producir un cierto espasmo
que impida la realización del acto.
- Pero, lo más frecuente, es que esté
provocada por causas psicológicas. Desde fobias
a la penetración (hay casos donde las mujeres
fantasean que sin son penetradas van a sufrir desgarros
o lastimaduras), conflictos infantiles y experiencias
traumáticas del pasado (abuso sexual infantil),
terror al embarazo y a la maternidad, hostilidad hacia
el compañero, influencias familiares coercitivas.
• Una de las consecuencias del
vaginismo, acompañada muchas veces de una disfunción
sexual masculina complementaria (impotencia, eyaculación
precoz, fobias sexuales), es el llamado matrimonio no
consumado.
COMO ES EL TRATAMIENTO
• No es bueno tratar de resolverlo con remedios
caseros, como es el caso de las "pomadas especiales"
o de la xilocaína, ni con cursos de control mental.
• El tratamiento del vaginismo es de sencilla
resolución con las modernas Terapias Sexuales,
que combinan intervenciones de tipo psicoterapéutico,
incluyendo tareas a realizar por la mujer, tanto a solas
como con su pareja, y también con suministro
de información. En los casos donde la fobia a
la penetración es irreductible con técnicas
psicoterapéuticas es conveniente el uso de medicación
antifóbica y antipánico.
Dr. Adrián Sapetti,
sexólogo, psiquiatra y psicoterapeuta.
QUÉ SON LAS FOBIAS
SEXUALES
• Podríamos decir
que una fobia es un miedo desmesurado a un ataque
que no va a venir.
• Hay fobias específicas (a las alturas,
a los espacios abiertos –agorafobia-, a quedarse
encerrado –claustrofobia-, a los insectos
–insectofobia-, a las alturas como también
existen fobias sociales y sexuales.
• El rasgo esencial de una fobia sexual es
el temor persistente e irracional asociado al deseo
compulsivo de evitar sensaciones o experiencias
sexuales, con la característica que el individuo
reconoce este miedo como irracional o excesivo.
Estos pacientes fóbicos pueden llegar a evitar
por completo el sexo, o su evitación y ansiedad
la restringen a determinadas facetas de la sexualidad:
a los genitales, a las secreciones y olores genitales,
a penetrar o ser penetrada, al orgasmo, a que sean
vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación,
al embarazo, al sexo oral genital. Hay pacientes
que su aversión al sexo los lleva a mantenerse
vírgenes durante toda la vida, no se casan
y se convierten en individuos con verdaderas fobias
sociales.
• Uno de los casos donde se visualiza una
fobia compartida por la pareja es en el llamado
matrimonio no consumado. Esta disfunción
se caracteriza porque la pareja, conviviente o no,
luego de un cierto tiempo que ha sido fijado arbitrariamente
en seis meses, no ha podido practicar el coito con
penetración vaginal. Algunos prefieren hablar
de parejas no consumadas puesto que se puede dar
en novios o concubinos. A veces es uno de los dos
miembros el que aparenta estar "enfermo",
otras veces son ambos. Él puede tener dificultades
en la erección o ella padecer vaginismo.
• En los últimos años, la psicofarmacología
nos ha abierto un campo nuevo en el abordaje de
los cuadros fóbicos, los trastornos obsesivos
compulsivos y las crisis de pánico. |
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